Recogida neumática de residuos en el 22@
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Ni siquiera las basuras se van a escapar del proceso de transformación que está viviendo la antigua zona industrial del Poblenou. El nuevo distrito tecnológico del 22@ está ensayando un sistema perfeccionado de recogida neumática de residuos, que permitirá a los usuarios reciclar desde casa a través de cuatro buzones diferentes en los que depositarán los desechos en función de su tipología.
El proyecto se basa en un nuevo tipo de centrales de recogida y contará con cinco plantas distribuidas por el barrio. Dos de ellas ya están en marcha, la del Fòrum y una que funciona desde hace seis meses en el eje Diagonal-Poblenou (en la calle de Bilbao), mientras que el plan prevé construir dos más en las zonas de Llevant y Ponent (las obras empezarán este año), y ampliar la que existe en la Vila Olímpica.
Las bolsas naranja
Esta última, que funciona desde 1992, fue la primera de Barcelona donde se experimentó a gran escala recogida neumática, que ahora se está implantando en otras zonas como Ciutat Vella. Hasta ahora, el sistema sólo permite separar en origen el residuo orgánico del resto. Ambos son depositados en un único buzón instalado dentro de los edificios y la selección se lleva a cabo introduciendo la basura orgánica en bolsas de color naranja que, una vez llegan a la central, son separadas del resto.
La nueva técnica, a la que también se adaptará esta última planta, consiste en ampliar a cuatro el número de buzones que se ubican en cada finca. Uno es para envases, el otro para papel, el tercero para la materia orgánica y el cuarto para el resto (rechazo), excepto vidrios y grandes cartones. Estos materiales no se pueden tratar, de momento, al erosionar y obstruir las grandes cañerías de medio metro de diámetro interior que transportan por el subsuelo los residuos.
Proceso automatizado
La basura es impulsada hasta las centrales de captación por la fuerza del aire a más de 100 kilómetros por hora que producen unas turbinas. Una vez allí, es compactada y depositada en contenedores, que se transportan en camiones hasta su destino final. "Estamos ante la cocina, las tripas, del Poblenou futuro", vaticina Ramon Sagarra, director de infraestructuras del 22@.
Todo el proceso está automatizado y, según sus promotores, las plantas son "poco ruidosas, no contaminan y están integradas arquitectónicamente en la ciudad, por lo que pasan casi desapercibidas".
"A estos beneficios se ha de sumar el menor consumo energético y la reducción de emisiones de dióxido de carbono que representa la recogida neumática, en referencia al método tradicional", indica Sagarra. "También elimina las molestias de ruido y tráfico que causan los camiones de recogida de basura, y los de olores y ocupación del espacio urbano que comportan los contenedores en la calle", añade.
El proyecto, subvencionado por la Unión Europea, se está implantado de forma progresiva, a medida que se reurbaniza el 22@ y se construyen nuevos edificios de empresas y viviendas. En total está prevista la instalación de más de 60 kilómetros de cañerías (20 en el ámbito del distrito tecnológico), lo que permitirá dar servicio --sin contar la central del Fòrum-- a más de 176.000 personas (74.000 en el propio 22@).
Buzones en la calle
Ello permitirá cubrir buena parte del Poblenou, lo que facilitará que puedan hacer uso del sistema la mayoría de los vecinos que residen en el barrio. En aquellas zonas con edificaciones ya construidas, los buzones se instalarán en la calle, tal y como está ocurriendo en algunos lugares próximos a la planta de Diagonal-Poblenou.
En el caso de las nuevas promociones, se instala un método diferente dependiendo de si son locales de oficinas y empresas o viviendas. En el primer caso sólo se implantan dentro del edificio dos buzones (papel y el resto) al considerarse que no producen residuos de materia orgánica. Las tripas del Poblenou ya están en marcha.
El proyecto se basa en un nuevo tipo de centrales de recogida y contará con cinco plantas distribuidas por el barrio. Dos de ellas ya están en marcha, la del Fòrum y una que funciona desde hace seis meses en el eje Diagonal-Poblenou (en la calle de Bilbao), mientras que el plan prevé construir dos más en las zonas de Llevant y Ponent (las obras empezarán este año), y ampliar la que existe en la Vila Olímpica.
Las bolsas naranja
Esta última, que funciona desde 1992, fue la primera de Barcelona donde se experimentó a gran escala recogida neumática, que ahora se está implantando en otras zonas como Ciutat Vella. Hasta ahora, el sistema sólo permite separar en origen el residuo orgánico del resto. Ambos son depositados en un único buzón instalado dentro de los edificios y la selección se lleva a cabo introduciendo la basura orgánica en bolsas de color naranja que, una vez llegan a la central, son separadas del resto.
La nueva técnica, a la que también se adaptará esta última planta, consiste en ampliar a cuatro el número de buzones que se ubican en cada finca. Uno es para envases, el otro para papel, el tercero para la materia orgánica y el cuarto para el resto (rechazo), excepto vidrios y grandes cartones. Estos materiales no se pueden tratar, de momento, al erosionar y obstruir las grandes cañerías de medio metro de diámetro interior que transportan por el subsuelo los residuos.
Proceso automatizado
La basura es impulsada hasta las centrales de captación por la fuerza del aire a más de 100 kilómetros por hora que producen unas turbinas. Una vez allí, es compactada y depositada en contenedores, que se transportan en camiones hasta su destino final. "Estamos ante la cocina, las tripas, del Poblenou futuro", vaticina Ramon Sagarra, director de infraestructuras del 22@.
Todo el proceso está automatizado y, según sus promotores, las plantas son "poco ruidosas, no contaminan y están integradas arquitectónicamente en la ciudad, por lo que pasan casi desapercibidas".
"A estos beneficios se ha de sumar el menor consumo energético y la reducción de emisiones de dióxido de carbono que representa la recogida neumática, en referencia al método tradicional", indica Sagarra. "También elimina las molestias de ruido y tráfico que causan los camiones de recogida de basura, y los de olores y ocupación del espacio urbano que comportan los contenedores en la calle", añade.
El proyecto, subvencionado por la Unión Europea, se está implantado de forma progresiva, a medida que se reurbaniza el 22@ y se construyen nuevos edificios de empresas y viviendas. En total está prevista la instalación de más de 60 kilómetros de cañerías (20 en el ámbito del distrito tecnológico), lo que permitirá dar servicio --sin contar la central del Fòrum-- a más de 176.000 personas (74.000 en el propio 22@).
Buzones en la calle
Ello permitirá cubrir buena parte del Poblenou, lo que facilitará que puedan hacer uso del sistema la mayoría de los vecinos que residen en el barrio. En aquellas zonas con edificaciones ya construidas, los buzones se instalarán en la calle, tal y como está ocurriendo en algunos lugares próximos a la planta de Diagonal-Poblenou.
En el caso de las nuevas promociones, se instala un método diferente dependiendo de si son locales de oficinas y empresas o viviendas. En el primer caso sólo se implantan dentro del edificio dos buzones (papel y el resto) al considerarse que no producen residuos de materia orgánica. Las tripas del Poblenou ya están en marcha.


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